Lo que me pasa con este tipo de películas es que los diálogos me resultan rarísimos. Siento que no tienen coherencia o que son tan abstractos que al final todo queda en manos de lo que el espectador quiera entender. Y aunque la película no me encantó, no puedo negar que es una obra sumamente interesante. Esa inexpresividad total de los “modelos” — porque para Bresson no eran actores— hace que la realidad de la película sea como un lienzo en blanco que tú mismo vas rellenando. Para mí, Balthazar es el protagonista absoluto. Digo esto porque la historia empieza y termina con él; Marie y Jacques son secundarios al lado de este burro. Es increíble ver cómo un animal puede cargar con todas las emociones que flotan en el ambiente.Al final, no es que empaticemos con Balthazar por lo que hace, sino por su vida. Lo que pasa a su alrededor (como el drama de Marie y Jacques) o lo que le hacen directamente (como cuando termina en el circo o el “bully” del grupo le quema la cola) es lo que te mueve. Balthazar es un animal: no intenta encajar ni tiene un plan maestro, pero siente. Le duele,se asusta, se alegra.
¿Cómo sabemos qué siente? Para mí, la clave es que esta película es un espejo. Depende de quién la mire, del momento que estés pasando o de cómo te sientas ese día, verás una película distinta. Estoy convencido de que si la ves hoy y la vuelves a ver en cinco años, vas a sentir que viste algo totalmente diferente.
Balthazar es la constante. Estaba ahí cuando el amor entre Marie y Jacques empezó, estuvo ahí cuando se enfriaron y seguía ahí cuando todo acabó. Me recordó un poco a Good Boy (2025) de Ben Leonberg, donde el perro es el centro de todo, aunque el tono sea otro. Lo curioso es que nunca sentí que veía la película desde sus ojos pero sí sentí que el burro me hacía compañía durante toda la película. Honestamente, este tipo de cine no me gusta. Me deja un sabor amargo.
Quizás es porquesoy una persona muy estructural y cuando me dejan las cosas tan a libre interpretación me siento incómodo. Pero, como dije al principio, visualmente es una pieza de estudio. La fotografía es de lo que más me gustó. Hay un plano detalle de los ojos vidriosos del animal que se te queda grabado, y esos encuadres desde arriba que le dan un aire súper nostálgico. La cámara hace un trabajo brutal dándole emociones a un ser que, por naturaleza, no busca expresarlas.
Para cerrar, me quedo con mi capítulo favorito: Balthazar herido, rodeado de borregos en el campo justo antes de morir. Es una imagen exquisita porque termina igual que como vivió: rodeado de otros que solo luchan por un espacio en el gran pastizal de la vida.
Te extrañaremos, Balthazar. Tuviste una vida difícil, pero interesante.
Envianos un mensaje